Distante Belleza

Enmarco tu belleza en cuadro de bordes de latón,

para conservar tu pálida sutileza

¡Oh Belleza! de labios carmesí 

Conservo el recuerdo de tu próxima llegada

con zapatos nuevos, tu vestimenta negra

y el collar de perlas, falsos, falsos.

Le rindo tributo a  tus muslos, a tu espalda, 

a tu ancha figura, de caderas pronunciadas.

Cuelgo el dije de una próxima esperanza

que con la llama incierta, se acabe mi tormento

fregado tormento de una espalda lastimada

por los sueños que he perdido,

pensando en tu falda ajustada

¡Oh Belleza de pelo castaño!

Que brillas como aurora en los polos congelados

que  hundidos mis ojos dejas,  con tu fuerte brío.

Alcánzame  las nubes, que están muy distantes

a lo lejos, muy lejos de tu cuerpo infinito

Las calderas que se incendian con el mover de tus muslos

y el fuego que se apaga, al estrecharme la mano,

mano que fue mía por un microsegundo,

Y llenaste con abrazos de cándida  confianza, entre tus pechos

seductores de ardiente deseo.

Sólo me queda erguir el alma y saludarte desde lejos

lanzando un suspiro que no te toque

Mientras las piedras inmóviles se acurruquen al sereno

mientras lo único que quede , sea… Hablarle al viento.  

Aurora

Aurora va en camino 
Por las dunas frías 
Va descalza, cortando sus pies 
Sufre por la ausencia, de luz en su vida 
Pero no quiere volver 

Dime, ¿dónde guardas, tus recuerdos buenos? 
Dime, ¿dónde está tu corazón? 

La lluvia de plata, desgarra tu carne 
Y pides clemencia —Por favor— 
—Puedo detenerme —dices— 
—No hay futuro, 
Tú nunca estuviste aquí 

Y no estás… Nunca más 
Y no estás… Nunca más 

Déjame escuchar, que me mientes 
Con un beso, que me mientes, que te vas… 
Déjame entrar, a tu cama, como ola 
Como ola en el mar… 

Aurora 

Déjame disipar, la neblina de tus miedos 
Soy el hombre, que amarás 
Déjame escuchar, que me mientes con un beso 
Que me mientes que te vas 

Aurora 

Déjame entrar, a tu cama, como ola… 
Como ola en el mar

El hombre que aún cree en el mundo

Pasa inadvertido, cubierto por el oscuro manto nocturno,

El hombre, escondido como ratón en un agujero profundo,

aquel agujero que invade su alma, el vacío de una estrella

colapsada.

Pasa el hombre solitario,

ante las luces de Apolo,

quemado, en cenizas por como Icaro,

soñó con volar alto.

Pasa el hombre aullando a la luna

con sus luces plata, que alumbran su vacío

con sus manchas que recuerdan,

los lunares de su amada.

Pasa el cobarde hombre por hastío,

lo sofoca la desdicha,

lo alimenta la avaricia, insípida avaricia,

lo destruyen sus demonios, lo torturan las estrellas,

estrellas dentro de esos ojos perdidos.

Y… en la penumbra, con su último aliento,

alza la cara y encara el frío,

¡Oh del hombre! que jamás deja de ser tonto e inoportuno

¡Oh del hombre! que aún cree en la mierda de éste mundo. 

Enjaulado

Dando vueltas en un cuadro de 2 x 5 metros

pensando, anunciando el nuevo Apocalipsis en mi cabeza.

La idea es re leer el mismo libro que me gustó hace años,

la cubierta es más bonita, y sus hojas siguen diciendo lo mismo.

El libro comienza maravilloso, se desenvuelve en la locura y…

termina de manera funesta, pero aún así quiero leerlo, con la 

esperanza de encontrar un buen final para esta solitaria agonía,

algo con que conformarme después de años de búsqueda, de aquel libro

que cambie mi vida.

Incierto y temeroso, comienzo por los primeros capítulos, ahora yo soy el que lee con atención, mientras el libro es áspero en sus letras francas, un libro que ya muchos han leído, pero ha pocos le ha dado el mismo mensaje.

Sigo inseguro de querer saber con que continua, pues el libro es mentiroso y creo que nunca va a dejar de serlo, dime; ¿Que ocultan tus frases? ¿Qué escondes entre cada párrafo?

Enjaulado en la prisión de mi cerebro, quiero terminar con la incertidumbre,

quiero dejar de pensar en todo, para  volar tranquilamente…

No quiero ser el Icaro que se queme con Apolo, sólo quiero flotar para terminar la agonía y escapar de mi prisión.

Canciones

En mucho tiempo no las he escrito, creo que mi corazón dice que es tiempo de tomar mi guitarra y escribir, escribirle al viento.

Insomnio

Deja que pegue los ojos y encuentre mi alivio

por que la noche se hace vieja, para dar vida 

al día.

Deja que mi cabeza se vuelva liviana, para flotar

en la brisa de mis sueños, no de mis pesares.

Deja de hacerme que te implore, que ” me dejes”….

Cuando a cada silencioso segundo te pienso,

cuando cada movimiento en mi cama, es por

el capricho de tenerte, y cada día quererte.

Tu silencio me incomoda y tu aroma me entristece,

tu compañía me reconforta, me da dicha… mientras,

tu indiferencia me enloquece.

Caí con  besos y unos cuantos “Te Quieros” en una red

de desahucio, y voy a morir de un infarto, por cada fuerte 

latido en mí incrustado.

No duermo, no duermo, no duermo…  mientras tenga de tí, sólo silencio.

Despedida y Buenas Noches

Bebo de una botella embriagante de tu esperanza

sacudo el frío, con tus cortas respuestas,

a una carta mágica, virtual e informal.

Cubro mi aliento con humo de cigarrillo

esperando el quedarme dormido, para soñar…

Soñar contigo.

Paso las noches mirando tus curvas,

tus labios carmín, y tu cabello suelto castaño,

Sin saber que fregados pasa entre nosotros

y la incertidumbre me mantiene despierto, 

esperando que entre líneas digas: que me deseas,

como yo a ti.

Mañana volveré a besarte cerca de la boca, entre amigos y amantes

entre la nada y el vacío, entre el todo y la creación.

Y… a todo esto, sólo yo pienso mientras tu descansas,

sólo yo escribo, mientras te preparas a la incertidumbre de mañana.

Hoy espero sólo soñar con un telón negro, para que en la mañana…

no sienta este deseo de tenerte a mi lado en la cama.

Respirar…

Espirales amorfas de humo…

disipándose en medio de la noche…

Respira, corre conejo corre, caba un agujero en el sol, mientras el sonido, lento e inquieto recorre cada punto de mi cerebro.

Déjame… no me dejes, somos nosotros y ellos y ,al fin al cabo somos ordinarios… somos la grieta que arrastra la tierra y… no desaparecemos.

Coger… con cada poro abierto, entre  sudor y exalando fuerte, ríamos después de un orgasmo mutuo e invoquemos a los dioses ya muertos.

Temblar… al apartarnos desnudos en la sórdida noche y creer en el amor después de la muerte, antes de la vida, presente entre los mortales, nosotros y ellos, temblando ante el mundo.

Vivir… Morir

Morir… SILENCIO ETERNO

Y… antes que eso respirar

Despertar… Respirar… DESPERTAR…Vivir…Amar…Escuchar…Imaginar…Soñar…

Soñar… En un mundo dividido en penumbra y fulgor, entre mierda y seda.

Amar… estar enamorado de no amar, amar sin conocer a quien y desamar para volver a amar.

Recordar… que esta vivo

Escoge un color de entre los miles en tu cabeza, volverte un lunático, y transformar el odio, pasión, miedo, inseguridad, amor, tristeza en algo material

Respirar…. hasta que ya no quieras hacerlo.

Desencantos y pesares del color Rojo

La madrugada arropa el cruel y sombrío sentimiento de abandono, sin un manto que me cubra del pesado y cansado frío. Al llegar, lo único que leo es tu amarga e indignada respuesta, y lo único que siento, es extrañar tu largo cabello rojo, las noches enteras que pasamos juntos, fundiéndose tu cuerpo con el mío.

Que noche tan perfecta escogiste, una noche llena de desesperanza, de desilusión; donde lo único que veo en el horizonte, es un paisaje lleno de mierda, y lo único que puedo pensar, es que estoy cansado, que mis ojos pesan, que mi alma y júbilo se los lleva la arrogancia, y mi falta de compromiso por haber mejorado  desde hace mucho tiempo, que; ahora al mirar atrás, sólo queda un largo y pesado camino que recorrí mal, donde tal vez ya sea tarde y pesado empezar de nuevo.

¿Qué mas me puedo decir a mi mismo? 

Tal vez, que en mucho tiempo no había perdido la esperanza como hasta el día de hoy, que me indigno a retirarme de este camino, pero a la vez no veo, nada en ninguna parte para mi y, lo peor es que como no me pasaba en mucho tiempo, me siento vacío, con un puto hueco en el corazón, por alejarte, por no considerarte, por a veces avergonzarme y sobre todo por que me duele el pensar, que nunca llegaré al destino que me fije desde un principio, no con esas maletas llenas de pesares, pero tampoco quiero seguir caminando.